Chile debe fortalecer su cultura de anticipación ante eventos extremos

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Jueves 16 de julio de 2026

Las precipitaciones intensas son fenómenos naturales. Sin embargo, el riesgo de que se conviertan en desastres se incrementa cuando nuestros niveles de exposición y vulnerabilidad frente a ellas son altos. Si bien el monitoreo y los pronósticos meteorológicos permiten anticipar este tipo de eventos con mayor precisión, reducir sus impactos también depende de la planificación territorial, de la resiliencia de la infraestructura, de la preparación de las comunidades y del trabajo en conjunto con las autoridades.

Como Colegio de Geofísicas y Geofísicos de Chile, creemos que la gestión del riesgo no puede seguir limitándose a la respuesta durante y después de la emergencia, sino que es necesario mejorar nuestra cultura anticipativa. Esto implica mejorar la calidad y el tiempo de aviso de los pronósticos, así como su comunicación, alcance y difusión.

En particular, se requiere fortalecer las redes de observación -por ejemplo, mediante la incorporación de una red nacional de radares meteorológicos- y los sistemas de alerta temprana, actualizar la cartografía de amenazas urbanas e integrar el conocimiento científico en la toma de decisiones y en la planificación territorial.

Chile convive permanentemente con amenazas hidrometeorológicas y geográficas. La alta variabilidad climática del país y la creciente influencia de los cambios climáticos obligan a avanzar hacia territorios más resilientes, lo que requiere una responsabilidad compartida entre el Estado, la comunidad científica y la ciudadanía.

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